Descubren y clausuran un salón de belleza dentro del Senado; la Mesa Directiva asegura que el costo lo pagan las y los legisladores
Resulta que la sede del Senado de la República tenía un flamante salón de belleza, y la revelación puso bajo la lupa el uso de los espacios y recursos del Poder Legislativo para beneficios particulares y además como parte de los recursos públicos, dicho espacio fue clausurado en el 2014, y descubierto en operación aún durante los tiempos de las sesiones.
El área está acondicionada para ofrecer servicios de peinado, maquillaje y aplicación de tinte, fue descubierta mientras se desarrollaba una sesión plenaria, lo que detonó críticas y cuestionamientos inmediatos.
Cuenta con sillas especializadas, espejos, lavabos y productos de estética personal. Su existencia se conoció luego de la difusión de imágenes y videos en redes sociales donde se observa a una senadora recibiendo un servicio de cuidado personal durante la jornada legislativa, lo que rápidamente alimentó el debate público.
Tras la controversia, la Mesa Directiva del Senado, encabezada por Laura Itzel Castillo, reconoció la existencia del salón y aseguró que no se trataba de un servicio financiado con recursos públicos, sino de un espacio en el que cada legisladora o legislador cubría de manera individual el costo de los servicios recibidos.
Horas después de que el tema se hiciera viral, el salón fue clausurado por personal de seguridad interna, sin que se detallaran oficialmente los motivos administrativos del cierre. La medida fue interpretada por diversos sectores como una reacción directa a la presión mediática y ciudadana.
La polémica también estuvo acompañada de versiones encontradas sobre quién habilitó el salón. Algunas fuentes lo atribuyen a la senadora Andrea Chávez Treviño, aunque lo negó categóricamente cualquier responsabilidad en la creación o administración del espacio, mientras que otras legisladoras defendieron la existencia del salón como un apoyo logístico para quienes enfrentan largas jornadas de trabajo y exposición pública constante.
Tras la controversia, la Mesa Directiva del Senado, encabezada por Laura Itzel Castillo, reconoció la existencia del salón y aseguró que no se trataba de un servicio financiado con recursos públicos, sino de un espacio en el que cada legisladora o legislador cubría de manera individual el costo de los servicios recibidos.
Horas después de que el tema se hiciera viral, el salón fue clausurado por personal de seguridad interna, sin que se detallaran oficialmente los motivos administrativos del cierre. La medida fue interpretada por diversos sectores como una reacción directa a la presión mediática y ciudadana.
La polémica también estuvo acompañada de versiones encontradas sobre quién habilitó el salón. Algunas fuentes lo atribuyen a la senadora Andrea Chávez Treviño, aunque lo negó categóricamente cualquier responsabilidad en la creación o administración del espacio, mientras que otras legisladoras defendieron la existencia del salón como un apoyo logístico para quienes enfrentan largas jornadas de trabajo y exposición pública constante.
Comentarios
Publicar un comentario